CIUDAD DE MÉXICO.- A continuación les presentamos la entrevista que el presidente Felipe Calderón concedió a Jorge Fernández Menéndez y a Bibiana Belsasso en torno a la problemática de seguridad que enfrenta México.
JF.-Se cumplen cuatro años, cuarto informe de gobierno, un tema central es la inseguridad. Se le ha pedido, se lo han pedido diferentes actores, que se cambie la estrategia. Apenas ayer se da la detención de Edgar Valdez Villarreal, este hombre apodado La Barbie, y van varias detenciones similares en los últimos meses. ¿Hay que cambiar la estrategia o hay que ajustarla, qué hay que hacer con esa estrategia?
FC.-En los diálogos, Jorge, en público y en privado, yo siempre he estado dispuesto a revisar la estrategia. De hecho la revisamos constantemente en el Gabinete de Seguridad, las fallas, los aciertos, pero por lo mismo manifestando mi disposición a revisar la estrategia, al mismo tiempo he dicho: bueno, nada más díganme exactamente para dónde quieren que la ajuste, qué cosas distintas o qué cosas nuevas, qué cosas diferentes puedo hacer o quieren que yo haga. Y cuando pregunto esto las respuestas no siempre son muy precisas. Generalmente me responden, bueno pues es que hay que educar a la gente porque la educación es muy importante, bueno pues sí.
JF.- O legalizar la mariguana...
FC.- Ésa es otra. Y ahí yo he dicho pues discutamos verdaderamente. Sin embargo, esa discusión debe ser una discusión primero muy amplia que contrapese verdaderamente lo que son las ventajas y las desventajas de una decisión que va mucho más allá de la decisión de un presidente, pues en primer lugar es una decisión del Congreso y más que eso debe ser una decisión de la sociedad entera porque es un tema que afecta, para bien y para mal, la suerte de millones de familias en México.
BB.- Señor Presidente, vemos las encuestas y 50% aproximadamente desaprueba esta batalla, vemos detenciones como la de La Barbie, la muerte de Arturo Beltrán Leyva, detenciones que van a generar sin duda mucha violencia en lo que se reacomodan los cárteles, pero vale la pena poder acabar con esta gente para que tarde o temprano se llegue a erradicar. ¿Se espera mucha violencia ahorita, en este momento?
FC.- Son varias cosas Bibiana.
Primero depende de qué cosa se pregunte. Si tú le preguntas a la gente si apoya o rechaza la acción del gobierno, es decir, la lucha misma, la gente la apoya en más de un 80 por ciento.
Lo que se cuestiona precisamente es el ambiente de violencia que estamos viendo, que por supuesto a nadie le gusta, ni a mí.
A todos nos gustaría que la violencia se redujera, sin embargo, para poderla reducir tenemos que vencer el poder criminal de estas bandas que es un poder que fue creciendo impunemente, que se fueron armando sin medida, que fueron tejiendo una red de complicidades a la que nadie les hizo caso y que fueron actuando en total impunidad. Y precisamente para enfrentarlas, para desmoronarlas, para debilitarlas, necesitamos enfrentarlas, y eso implica no sólo atacar la base y los jefes de plaza y los sicarios que hemos atrapado en un buen número, sino también los principales líderes que yo te diría que de los ocho o diez principales, hemos atrapado por lo menos cuatro: El Mochomo, Arturo Beltrán Leyva, Ignacio Coronel, ahora La Barbie, y habrá quien le agregue a Reynaldo Zambada, y habrá quien le agregue a Vicente Carrillo, y habrá quien le agregue a al propio hijo de El Mayo, pero tiene que ser una acción continua.
Ahora, la violencia que estamos viviendo obedece a varias razones; la más importante a mi juicio, es la confrontación que unos grupos criminales tienen contra otros en esta disputa territorial. Es un mercado donde ya no todos caben, un mercado que se ha venido debilitando por la lucha que tienen entre ellos y por la acción del gobierno.
La lucha entre los cárteles genera una enorme violencia, una violencia muy destructiva, irracional, cruel, que nos afecta a todos, que preocupa y entristece a la población, pero que obedece a esa lógica. Diría yo, citando a Joaquín Villalobos, en un artículo muy importante de Nexos de enero, que también esa lucha genera un proceso de autodestrucción entre los grupos, los va debilitando, en extremo. Podríamos decir que para ellos lo ideal sería no tener conflictos y dedicarse a su negocio porque les daría más rentas, pero tienen que estarse peleando con otros o con el Estado. Eso los debilita porque les hace distraer dinero, los hace distraer reclutas, sicarios, los hace distraer armas, los hace distraerse ellos mismos en esta estrategia y ese proceso de debilitamiento, por ejemplo, llevó a las bandas criminales en Colombia, en su tiempo, también un proceso en el que finalmente se fragmentaron, se pulverizaron y perdieron el enorme poderío que tuvieron en aquel tiempo los criminales.
Y finalmente, de tu última pregunta, a mí me gustaría que hubiera menos violencia, pero siendo francos con la gente, en el corto plazo, eso no es previsible. Yo creo que en el corto plazo seguirán precisamente altos niveles de violencia para finalmente declinar en el mediano y en el largo plazo, de lo cual tengo toda certeza.
En la medida en que el Estado se siga fortaleciendo, en la medida en que los sigamos debilitando, desestructurando, disolviendo, confrontando, en esa misma medida vamos a ir fortaleciendo el control que el Estado nunca debió perder de territorios, de ciudades y de estructuras institucionales como son policías y ministerios públicos.
JF.- Hay dos planos en esta lucha, no solamente es contra el narcotráfico, usted lo ha dicho en varias oportunidades, es también contra la inseguridad en general, y para la inseguridad, para la gente, los robos, los secuestros, las extorsiones, quizá es lo que más le duele en forma directa. Y para eso se necesitan policías municipales, policías estatales muy firmes, muy bien estructuradas y no las tenemos. ¿En qué punto estamos en la construcción de ese andamiaje institucional de policías estatales y municipales coordinados con las autoridades federales.
FC.- Es el mayor pendiente que tenemos sin duda en el país, Jorge. Yo he dicho insistentemente cuando me preguntan cuánto va a durar esta violencia o esta lucha por la seguridad y mi respuesta es: el día que tengamos policías estatales confiables y poderosas, ese día vamos a dar un viraje fundamental en la batalla contra la delincuencia.
¿Cuánto tiempo nos va tomar tener esas policías?, pues depende de nosotros, y más que de nosotros, de mí como presidente, depende de los gobernadores, depende de las legislaturas estatales cuánto dinero quieren dedicarle a tener policías confiables, ese es el mayor problema del país.
Nos puede tomar dos años, que ese es mi objetivo, termina la presidencia con una razonable base de policías estatales que son la clave de la reconstrucción institucional del país en materia de seguridad, pero depende de voluntad que no es la mía. A mí me gustaría terminar la Presidencia con esa estructura institucional sólida y reconstruida, pero si no hay ese grado de corresponsabilidad de conciencia nos puede durar muchos años más y eso va a prolongar la lucha.
JF.- Pero ¿cómo percibe a los gobernadores? La Conago ha dicho que acepta las 32 policías estatales, pero ¿cómo los percibe usted?
FC.- Ahora los veo mucho más comprometidos, francamente, más comprometidos que antes. Creo que hay un momento crítico en el país, de enorme tensión, de enorme preocupación, que está, de alguna manera, sacudiendo la conciencia ciudadana, en los medios, y de ahí también la conciencia de los políticos, y yo creo que hacía falta que se despertara un poco.
Esta idea de poderse hacer a un lado, por decirlo de alguna manera, de poderse mantener ajeno, decir: ‘No pues éste es un problema del presidente’, que es lo que dicen muchos gobernadores en honor a la verdad. Si hay un muerto en la calle, es problema del presidente, si se roban los coches, es un problema del presidente, si extorsionan a la gente es un problema del presidente, cuando no es así.
Yo no eludo mi responsabilidad, la he asumido y yo creo que de eso no ha quedado ninguna duda, pero no podemos olvidar que más del 90% de los delitos en México son robo, secuestro y extorsión y eso sin contar homicidios, pero el robo es más del 80 por ciento. El robo es un delito que le compete al policía que está en esa comunidad y que no está combatiendo.
También hay que decir que 90% de los delitos son competencia del 90% de las policías en México... La policía Federal tiene 32 mil elementos y sin embargo las policías estatales y municipales son 430 mil, no hay proporción.
90% de los delitos tienen que ser combatidos por el 90% de policías que son los estatales y municipales y no los están combatiendo.
BB.- Pareciera que es más un problema político que de seguridad... No se pueden poner de acuerdo los distintos partidos para unificar una sola policía, nadie quiere ceder, los alcaldes no quieren ceder su policía y finalmente también es lo que estamos viendo, si los mexicanos no nos unimos, si los partidos no se unen para hacer un frente común, no se va a poder hacer nada.
FC.- No lo puedo decir mejor que tu Bibiana, si no nos unimos no vamos a avanzar y sí hay obstáculos políticos en la política de seguridad.
Por eso debemos cambiar los paradigmas, el paradigma de echarnos la culpa recíprocamente al paradigma de esto lo tenemos que combatir entre todos, independientemente de que no sea competencia mía un delito de robo yo tengo que contribuir como presidente y estoy dispuesto a hacerlo, a recomponer el tejido institucional en esa ciudad para que no haya más robos, pero también necesitamos que desde los estados se deje de decir que es un problema del presidente la seguridad y cada quien empiece a poner su parte.
El día que hagamos eso vamos a avanzar y por eso yo he entusiasmado o pedido a los ciudadanos que exijan a todos porque es importante que nos pongamos las pilas y empecemos a trabajar para resolver un problema que sí se puede resolver, estoy absolutamente convencido de ello y sé que lo vamos a resolver, además porque yo veo que sí hay un despertar de la conciencia.
Además ¿por qué llegamos a esta situación? Son muchos factores, yo lo explico del lado del crimen organizado que cuando dejaron de ser narcotraficantes que sólo le vendían a Estados Unidos droga y empezaron a tratar de venderla en México, en tienditas, en antros, en bares, en tables, en fin, en esa misma medida los criminales se fueron moviendo hasta apoderarse de las ciudades y los pueblos porque si tú tienes 100 tienditas en una ciudad, pues vas con tu banda criminal a dominar esas cien tienditas y si algún otro criminal quiere vender droga en esos lugares, estos tipos lo que hacen es defender con las armas o con expulsarlo de ahí y para que no se vuelva a meter entonces un día le cortan la cabeza a uno y la ponen en la carretera para decir ‘Éste es de tu banda y no te vuelvas a meter’, y eso empieza a generar una violencia brutal, sólo que cuando estos señores se hacen dueños de la plaza, llámale Miguel Alemán, Tamaulipas, o llámale Tanuato, Michoacán, o Pánuco, Veracruz, o Ecatepec, Estado de México.
JF.- Porque no solamente es en la frontera.
FC.- Ya no es la frontera, pero ¿por qué ya no es la frontera? Porque el asunto ya no es sólo exportar a Estados Unidos. Ahora el asunto es el negocio de distribuidor, como el que vende golosinas en las tienditas de todos los pueblos, el que vende refrescos de cola o el que vende cervezas, pues no se ocupa sólo de un supermercado, va a la última tiendita del último pueblo del país a vender su mercancía y estos señores hacen lo mismo, por eso se han extendido por todo el país, por eso no es un problema fronterizo nada más y lo peor es que no sólo se dedican a la droga, que era el negocio pasado, sino además como ya son dueños de la plaza, como ya nadie se mete con ellos, pues entonces extorsionan, secuestran, roban, etcétera, o le cobran cuota al que roba coches.
Pareciera que hay un enfrentamiento muy abierto entre el PRI y el gobierno federal ¿cuál es la situación y cómo lo percibe usted señor presidente?
FC.- Que es necesario unirnos y la manera de superar las diferencias partidistas es convirtiendo este tema de una política de gobierno en una política de Estado por encima de las diferencias partidistas en el tema de la seguridad, definitivamente. Es decir, contra lo que algunos dicen, esto no es una lucha del Presidente, yo he oído expresiones de legisladores que dicen ‘la guerra de Calderón’, pues si el que está en peligro no sólo soy yo o no necesariamente yo. La que está en peligro es la señora cuyos hijos cuando van a la secundaria les están quitando el dinero de las mochilas o están hostigando a sus hijos que están en secundaria, el problema es el comerciante a quien están extorsionando y ya no le alcanza para pagar la cuenta de 20 o 10 mil pesos al mes, el problema es un ganadero a quien le secuestraron un hijo, en fin, esa es la lucha que tenemos que librar entre todos, sea PAN, PRI o PRD.
Sí creo que corrimos mucho tiempo el riesgo político de que en la medida que se viera que fracasaba el gobierno federal se le daban rentas políticas a otros partidos o viceversa. Creo que tenemos que dejar a un lado eso y yo veo ahora que puede haber mucha más conciencia que antes de que éste es un problema de Estado.
JF.- Para finalizar, quisiera regresar nuevamente al tema de la relación con el PRI. Viene una agenda legislativa muy intensa que trasciende el tema de la seguridad, ¿cómo la percibe usted más allá de la seguridad?
FC.- Compleja, pero mira yo conozco a los liderazgos dentro del PRI y me parece que, insisto, hay una base de responsabilidad con el país a la que yo he apelado y que estoy seguro que permitirá que podamos llegar a acuerdos razonables.
También sé que puede haber suspicacias respecto de mi persona y yo he asegurado y hay razones para que …. no tengo otra cosa que ganar más que terminar el tercer tercio de mi presidencia dándole al país una mejor perspectiva en ese tema de seguridad y de muchos otros.
Es una lástima porque la verdad en muchos otras áreas, en la parte económica, en la parte social, en la parte ambiental, honestamente hemos hecho grandes avances y todos ellos se ven valorados de alguna manera marginal, empañados por el enorme desafío de la delincuencia y de la criminalidad, pero así son las cosas. Si nos unimos, creo que ellos saben que es importante unirnos, vamos a prevalecer y vamos a ganar.






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